Segura de mí misma utilizaba todo para jugar, y en una noche sin fin jugué como animal caliente con el vicio de tus labios. Y ese frío diciembre siguió viviendo sólo por sus noches, y aún arde Madrid en mi memoria, recordando la incertidumbre de la situación y la pasión de cada instante. Pero no nos dábamos cuenta de que el mundo era una banda de lobos y todos jugábamos a ser salvajes, arrastrando el desgastado maquillaje. Y ya ves, esa Navidad trajo sus consecuencias, con corazones encharcados y montones de reproches... yo diré, tú dirás..., sólo el recuerdo de las caricias y la forma de besar se mantuvieron. Pero capeamos el temporal porque el imán era más fuerte. El error fue que se siguieron sucediendo noches necesitando droga y amor. No era suficiente, no era gratificante, nuestros corazones se volvían de paja y nuestras cabezas acababan como calabazas, cantando sin cesar la triste canción del espantapájaros, esperando una reencarnación que no llegaba. Pero no, seguíamos solos cada uno en un vagón, qué desilusión, sintiendo sólo frío y desolación en nuestro interior. Era un fin anunciado, con las típicas palabras "tenemos que hablar" y la chulesca respuesta "si tú te vas...", que como una canción de amor propio iba hinchando el orgullo para reprimir las ganas de llorar.
No estaba muy claro si había amor o no, pero aún hervía la sangre y las ganas de maldecir desde el jergón. Y como en soledad se cura mejor el dolor, camino soria es más fácil olvidar traiciones y demás. Aunque seguramente a la vuelta fue peor, cuando el tiempo pasó para los dos y empezaban a trazarse otros caminos. Todo fue rápido, fue para peor: primero rencor, pero yo hoy no quiero discutir; luego lamentos, porque, estando tan solo, una noche sin ti es interminable. Y sin embargo, sabes mejor que yo que hasta los huesos sólo calan los besos que no has dado y por eso todos los demás caminos volvieron a confluir en ti, hablando día tras día a medio pulmón, contando todas las cosas que aún nos debíamos, las cosas que nunca nos dijimos y por las que nos fuimos, y es que quedaban aún muchas cosas en el tintero.
Nos seguíamos debiendo todavía una canción de amor, nos debíamos millones de palabras y de risas, todas esas que nos hicieron besar un ronco invierno y que han seguido hasta hoy, haciendo que despertar junto a ti consiga remendar la vida en las pestañas. Ven, dame un abrazo y háblame de nosotros 2, haciéndome sentir que el equilibrio es imposible, pero que no hay nada mejor que andar en esta cuerda floja. Ahora tengo que cerrar, pero voy a regresar para registrarme contigo, no olvides que por ti me vuelvo un avión en tierra y vuelvo cada día a ti para seguir viviendo escenas que revelan la emoción a toda vela, sé que me esperas...
Cosas que son de marica
Hace 2 meses

La nueva estética de tu blog le va mejor a tu prosa. Espero que hayas pasado unas buenas navidades. YO por mi parte he estado malo casi todas las fechas.
ResponderSuprimirCuídese